Por: Pedro Daniel Valdivia Jáuregui

Para muchos, gobernar un municipio pudiera representar un reto menor considerando las dimensiones territoriales y poblacionales en comparación con la administración de un estado o país, sin embargo, considero que, en la actualidad, implementar un buen gobierno municipal demanda mayores exigencias y obstáculos para la obtención de resultados positivos.

De entrada, recordemos que el artículo 115 constitucional establece como responsabilidad de los gobiernos municipales la administración y suministro de los servicios públicos, entre ellos: agua potable, drenaje, alumbrado público, así como las acciones de limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos, entre otros.

Darle cabal cumplimiento a lo anteriormente mencionado pareciera una labor sencilla, sin embargo, las autoridades en turno se encuentran con un sinfín de situaciones que lo dificultan y, en muchos casos, lo impiden, principalmente argumentando la falta de recursos para implementar las acciones necesarias que permitan satisfacer las demandas de la población de su demarcación territorial.

Si bien es cierto que los municipios pueden recaudar recursos económicos, principalmente por medio del cobro del predial, dependen en gran medida de las asignaciones presupuestales del Estado y la Federación, sin embargo, recordemos que la actual administración de la autodenominada “4T” ha castigado radicalmente a la población con recortes en los presupuestos municipales y estatales. Sumado a lo anterior, todos los días vemos una política centralista de parte del gobierno de la República que, por las buenas o por las malas, quieren tener el control de todo el presupuesto público para destinarlo a los programas clientelares y a las obras caprichosas del gobernante en turno.

Vemos entonces; cada vez más gobiernos municipales que constantemente enfrentan retos como la carencia de vehículos adecuados para la recolección de deshechos, a tal grado de tener que privatizar el servicio; administraciones incapaces de pavimentar calles o simplemente, tapar los enormes baches que se han vuelto parte de nuestra terrible realidad por donde quiera que circulemos; calles y avenidas con un alumbrado público carente de calidad y utilidad para la población; y lo que resulta verdaderamente indignante es que ya no sean capaces de cubrir el pago de la nómina correspondiente, y es que trienio tras trienio, son más los trabajadores que ingresan a las administraciones de todos los niveles y con salarios bastante envidiables para el grueso de la población de nuestro país.

De cuestiones de seguridad, mejor ni hablamos porque ninguno de los niveles de gobierno ha sido capaz de erradicar los problemas de violencia, inseguridad, feminicidios, desapariciones forzadas, entre muchos otros problemas más que forman parte de nuestra triste realidad como mexicanos y, más aún, como zacatecanos. 

Como ciudadanos, lo peor que podemos hacer es acostumbrarnos a tener gobiernos municipales que se limiten a pagar las abultadas nóminas, que se la pasen repartiendo culpas a los gobiernos estatales y federales; basta ya de gobernantes de cada quincena y de gobiernos que se limitan a las dádivas para ganar popularidad. Merecemos y debemos exigir autoridades municipales cercanas a la ciudadanía, capaces de atender y resolver los deficientes servicios públicos que prevalecen en la mayoría de las colonias, que impulsen el desarrollo y prosperidad de los pueblos. En conclusión, urgen funcionarios públicos que sí funcionen.