Por Brandon Sánchez
La desintegración familiar ha sido un problema que ataca a nuestra sociedad volviéndose un común denominador que da como resultado el crecimiento de notas rojas en nuestro día a día. Regularmente este común denominado se origina por la ausencia alguno o ambos padres, los cuales por la necesidad de sostener a su familia pasan largas jornadas de trabajo derivando así al descuido de los hijos menores quienes al crecer entre pandillas optan por elegir el camino fácil para obtener dinero delinquiendo.
Sin embargo, como mencionaba anteriormente, han sido orillados, pues al desarrollarse en una sociedad donde las oportunidades son escazas este camino que deciden tomar es el único que tienen, y ante el pequeño panorama al que se enfrentan no tienen elección.
Es por eso que la creación de políticas públicas enfocadas en la prevención del delito en jóvenes ha sido una odisea de obstáculos que, tanto la administración actual como anteriores partes de la vieja política no han tenido el enfoque en este problema la prevención del delito que de hacerlo exitosamente se volvería incluso parte de nuestra cultura que a fin de cuentas como lo dice explícitamente el prevenir anula la comisión del delito y por ende recuperar la paz social será un objetivo al que nos acercaremos más pronto de lo que creemos posible.
Los jóvenes tenemos el potencial y visión para virar el rumbo de nuestro país hacia un mejor destino, uno en el cual en nuestra esfera jurídica y social impere la paz y el respeto hacia los demás, enfocados a un igualdad y libertad de ideales.
Los jóvenes tenemos el mundo en nuestras manos, somos tan distintos, pero a la vez iguales, inherentes a nuestros ideales, es por ello que estamos convencidos que de la mano de las herramientas a nuestra disposición y siendo parte fundamental del Estado lograremos erradicar las malas prácticas y encaminar así al país a un mejor rumbo.
Y, ¿cómo lograremos esto? Fomentando y promoviendo valores que nos ayuden a reconstruir nuestra sociedad, como mexicanos nos caracterizamos por la unión que existe entre nosotros los ciudadanos para hacer frente a las adversidades por las que atravesamos, haciendo mancuerna entre ciudadanos y gobierno, respetando la diversidad cultural, de origen, ideales e ideologías, pero, no se trata de intentar llegar a este resultado, si no de reconstruirlo y mantenerlo de manera que quede impregnado en nuestra cultura.
Nosotros tenemos el poder en nuestras manos de encaminar a nuestro país hacia un mejor futuro, tanto gobernantes como gobernados con las cartas que tenemos sobre la mesa, instruyendo principalmente a niñas y niños, factor social de mayor importancia, no solo para el Estado es prioridad, para nosotros como ciudadanos podemos encaminarles con buenas actitudes que a su vez generaran aptitudes para que generación tras generación se transmitan los valores, a través de la ética y la moral empaparles de buenas prácticas de tal manera que siendo ellos adultos transmitan la buena fe del actuar y lograr la sana convivencia.
