Por: Rosalinda Trejo
¿Sabían ustedes que en México una de cada dos personas no tiene una cuenta de ahorro bancaria? Es un dato inaudito en un país tan importante como el nuestro, sobre todo porque la inclusión financiera nos ayuda a disminuir la pobreza, la desigualdad y a impulsar el desarrollo económico y social de las personas. Me gustaría explicarles qué es y cómo funciona la inclusión financiera. Para empezar, vivimos en una sociedad sujeta a una estructura y organización económica. La actividad de las personas y empresas se organiza a través del sistema financiero (conjunto de instituciones, mercados e instrumentos), el cual, tiene como objetivo movilizar los recursos excedentes que a alguien le sobran, hacia alguien que los necesita para destinarlos a proyectos productivos o pago de compromisos.
El sistema financiero ofrece a consumidores (personas y empresas) una amplia gama de productos y servicios financieros que comúnmente conocemos: cuentas de ahorro, inversiones, créditos, seguros, entre otros. Quizás contamos con alguno, o ninguno porque así lo hemos decidido. Otra es porque no los conocemos, nos piden muchos requisitos que dificultan y obstaculizan el proceso, o porque simplemente sentimos desconfianza hacia las instituciones financieras. Esto último sucede con demasiada frecuencia, y pone en evidencia la falta de atención por parte del sector financiero hacia una gran parte de la población. En este sentido, vale la pena preguntar: ¿Los diversos productos y servicios financieros existentes están siendo realmente alcanzables para todos?
La inclusión financiera tiene carácter multidimensional, e involucra tanto a los que ofrecen los diversos productos y servicios financieros (sector financiero), como a los que los consumen. Considera condiciones básicas como el acceso, el uso y la calidad de éstos, y cómo impactan en el bienestar financiero de las personas y las empresas. En resumen, la inclusión financiera es el proceso de promoción de los diversos productos financieros regulados a través de un acceso asequible, oportuno y adecuado. Busca ampliar su uso y abarcar a todos los segmentos de la sociedad, utilizando enfoques innovadores (tecnologías) y adecuados conforme a las necesidades específicas de los consumidores. Asimismo, promociona la educación financiera como un medio para lograr el bienestar financiero y la inclusión económica y social.
Dicho de otro modo, la inclusión financiera busca que todos (personas, empresas) sintamos la confianza y seguridad de acercarnos a cualquier institución financiera regulada a adquirir un producto o servicio financiero. Que éstos se adapten y resuelvan nuestras necesidades. Que recibamos apoyo y capacitación que nos facilite el uso, y sobre todo para aquellos productos y servicios que utilizan herramientas tecnológicas.
Por último, la inclusión financiera implica que recibamos la educación y orientación para hacer uso adecuado y responsable de los servicios financieros y proteger nuestros recursos. Todo esto con el propósito de ayudarnos a alcanzar una estabilidad financiera y mejorar nuestra calidad de vida. Diversos estudios muestran que la inclusión (conocimiento y prácticas) financiera reduce brechas de pobreza, desigualdad y vulnerabilidad, sobre todo en los hogares más pobres de México.
En fin, los beneficios de la inclusión financiera son muy extensos por lo que vale la pena conocerlos para aprovecharlos al máximo. Confío en que cada vez seamos más los involucrados y, sobre todo, los beneficiados. La inclusión financiera tiene el potencial de convertir a México en un país con mayores perspectivas de crecimiento y desarrollo. Es urgente que se difunda información sobre finanzas personales para que cada vez más familias mexicanas puedan acceder a una mejor calidad de vida.