UNA BOMBA AMENAZANTE  PARA LA DEMOCRACIA

 

¿Será correcto cambiar el actual sistema electoral en México?

Definitivamente uno de los mecanismos institucionales que más han funcionado y se ha perfeccionado a lo largo del tiempo en el país, es el sistema electoral, mismo que nos ha posesionado como uno de los países latinoamericanos que más reformas político-electorales ha implementado en las últimas décadas en pro de la democracia, y que ha garantizado que la elección de nuestros gobernantes no sea una imposición sino una decisión colectiva de la ciudadanía participante.

Uno de los objetivos fundamentales del sistema electoral es dotar de legitimidad a nuestros gobernantes y con ello brindar de paz social a la sociedad en general. Por lo tanto, referirse al sistema electoral va más allá de una jornada electoral, impacta en la democracia que vivimos de manera cotidiana y que nos dota de estabilidad y nos blinda de cualquier fuerza que pretenda imponerse o quebrantar la armonía social.

Por tal motivo, no se debe perder de vista los desafíos que conlleva una reforma electoral en tiempos donde predomina la intolerancia y las descalificaciones a las instituciones electorales, que a lo largo de los años se han perfeccionado en el desempeño de sus atribuciones al dar cumplimiento a las diversas modificaciones constitucionales de diversa índole.

A menos de 2 años de las próximas elecciones el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, presentó su proyecto de reforma electoral, en la cual se propone lo siguiente:

  1. federalizar el sistema electoral, centralizar las funciones y eliminar en los estados las áreas administrativas del INE y las jurisdiccionales del Tribunal Electoral.
  2. Sustituir al Instituto Nacional Electoral (INE), por el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC).
  3. Desaparecer a los OPLES y también a los Tribunales Electorales estatales. Todo esto para que quede en mano de la autoridad federal.
  4. Se reduce el número de consejeros del INE de 11 a7.
  5. Se reduce también el número de magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
  6. En el caso de ambos cargos serian electos en las urnas por elección popular, pero los candidatos serán propuestos por el presidente, el poder legislativo y el poder judicial.
  7. Eliminar el financiamiento ordinario a partidos políticos para que solo reciban financiamiento para campañas.
  8. Reducir el número de legisladores plurinominales, cámara de diputados de 500 a 300 curules y en el senado de 128 a 96 escaños.
  9. De igual manera la reducción en los congresos locales y ayuntamientos.
  10. Implementación del voto electrónico.

 

Modificar la legislación electoral en un contexto en el que predominan los ataques incesantes y el poco análisis sobre el funcionamiento del actual sistema electoral, es una bomba amenazante a la democracia, y más aún cuando se pretende afianzar al partido en el poder, debilitar a la oposición y castigar a los órganos electorales.

Otro tema de mayor relevancia y  no es tomado en consideración; es que se estaría restando importancia a la educación cívica y la participación política de los ciudadanos, derivado a la falta de programas que desempeñan hoy en día el Instituto Nacional Electoral (INE), conjunto con los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE), de cada una de las 32 entidades, debido a que solo tendrían presupuesto en procesos electorales, dejando de lado los programas cívicos y de participación política.

Por lo anterior, no se pueden crear Reformas electorales a modo y menos conforme a la visión de los gobernantes en turno; tratar de desaparecer el sistema electoral actual tanto a nivel federal como local; e intentar crear otro mecanismo como el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC) careciendo de autonomía, nos regresaría años luz en materia político-electoral y un retroceso enorme a los logros ya obtenidos para el fortalecimiento de la democracia.

 

En colaboración Lic. Andrés González Soto