L.E. Ursula Zuleika Rivera Pérez

Invariablemente la protección, defensa y reconocimiento de los derechos humanos son parte sustancial de la concepción de ciudadano; el derecho a la salud, la alimentación, la educación, el empleo, manifestación, agrupación, entre otros, son las características de una sociedad más avanzada. Por lo tanto, mediante la participación ciudadana es posible crear un vínculo más estrecho entre los ciudadanos y gobierno, permitiendo mejorar progresivamente la calidad de cualquier democracia.

En la medida que los ciudadanos participan en la toma de decisiones públicas, mejora la representatividad del gobierno y es posible hacer más eficientes la construcción e instrumentación de políticas públicas, el involucramiento de la ciudadanía en la vida pública tiene resultados benéficos para el funcionamiento del sistema político.

Uno de los retos actuales para un mejor funcionamiento de una democracia de mayor representatividad, legitimidad y capacidad, es el fomento de la cooperación y corresponsabilidad entre los tres poderes de Estado y la ciudadanía. En ese orden de ideas para generar un proceso de construcción de ciudadanía, se vuelve indispensable el cumplimiento de los derechos sociales de la población que permita el ejercicio real de los derechos civiles y políticos, así como la información de los derechos y obligaciones de los ciudadanos, lo cual permite, que los ciudadanos confíen en los beneficios de una mayor participación ciudadana en la vida pública.

Gestar ciudadanía, es asumir un compromiso social y político por la transformación gradual orientada a una vida digna para todos. Es ejercer, mantener y estimular la conciencia cívica de que todos los seres humanos son libres e iguales ante la ley, y tienen que llevar a la práctica de forma cabal y comprometida los mismos derechos y obligaciones, sin distinciones de raza, sexo, nivel socioeconómico, creencia religiosa ni ninguna otra. Los derechos de cada persona están limitados únicamente por los derechos de los demás y por las justas exigencias del bien común.

Además, construir ciudadanía es favorecer la participación activa de la gente en la edificación y transformación de la sociedad en la que viven conforme a sus necesidades e intereses. Lo anterior implica la conducción a un entorno democrático favorable en el cual las personas, tanto individual como colectivamente, puedan ampliar y desarrollar sus capacidades. Además, las personas amplían sus opciones y oportunidades para acceder a mejores condiciones de vida, donde son los principales protagonistas y beneficiarios.

La participación ciudadana sufre una “crisis” importante, debido en gran parte, a la falta de confianza en los políticos, el desinterés que provocan en los ciudadanos los años de injusticias y atrasos sin vislumbrar un panorama positivo. La tarea de formar una ciudadanía de alta intensidad entonces, es complicada y ambiciosa, pero posible y perfectamente alcanzable.